¿Cómo reducir tus facturas de luz y gas?

Factura luz

El aumento de los precios de la luz y el gas en 2021 ha provocado que se disparen las facturas energéticas de los hogares. Por este motivo te recomendamos que tomes nota y pongas en práctica estos 9 consejos para reducir al máximo tus recibos:

 Programa o ajusta tu calefacción con un termostato

Para evitar desperdiciar energía, te recomendamos programar la temperatura de tu hogar instalando un termostato. Las funciones de regulación de estos aparatos permiten reducir el consumo de energía hasta en un 20%. Existen diferentes tipos de termostatos para el hogar estos son algunos de ellos:

  • El termostato de ambiente. Es el sistema más antiguo y no es programable, solo permite variar la temperatura configurada. La ventaja es que es un aparato muy económico. Si estás en casa en unos horarios fijos puedes utilizar la programación horaria de tu caldera para reducir la temperatura cuando no estés y programar la temperatura normal media hora antes de tu regreso.
  • El termostato conectado. Desde tu smartphone, tablet u ordenador, puedes configurar tu calefacción a distancia desde cualquier lugar y en cualquier momento utilizando la red Wifi. Muchas veces es posible programar la temperatura de determinadas zonas de tu casa y de forma sencilla.

 Optimiza la distribución del calor de los radiadores

Para poder calentar una habitación de manera eficiente, los radiadores deben tener suficiente espacio a su alrededor para garantizar la circulación del aire. Por lo tanto, es necesario evitar colocar objetos sobre él o colocar muebles enfrente, ya que estos absorben energía térmica e impiden la difusión del calor. También es importante mantener los radiadores quitándoles el polvo dos veces al año y purgándolos una cada 12 meses.

El aire contenido en los radiadores dificulta la circulación del calor en las tuberías y genera disfunciones en toda la red de calefacción. Este consejo también debe aplicarse a la caldera, que debe ser revisada anualmente por un profesional.

 Usa la fuente de energía más barata disponible para calentar

En general, la calefacción supone casi el 60% de su consumo energético. Sin embargo, la factura de la calefacción puede hasta duplicarse en función de la energía utilizada. Para ello te recomendamos:

  • Si tienes una chimenea abierta es preferible que instales una estufa de leña cerrada debido a que es mucho más eficiente para calentar.
  • Muchos consumidores calientan sus viviendas con electricidad a pesar de que sus hogares están conectados a la red de gas natural. Si es una vivienda de tamaño medio o grande, conectarla al gas puede ser una opción interesante porque el precio del kWh es mucho más bajo que el de la electricidad. Sin embargo, la inversión inicial es mayor y es necesario la creación de una instalación más compleja que la calefacción eléctrica. Para ello, tendrás que comprar una caldera de gas y crear una red de tuberías para conectarla a los radiadores algo que, a la larga, puede ser una buena inversión.

 Revisa la caldera cada año

La revisión de la caldera es obligatorio hacerla cada año y debe ser realizada por un profesional. Una caldera mantenida regularmente también tendrá una vida útil potencialmente mucho más larga. Por el contrario, es mucho más probable que una caldera con un mantenimiento deficiente ya sea porque están obstruidas o porque está privadas de una ventilación óptima genere grandes problemas.

 Cocina de forma económica

Para ello te recomendamos:

  • Apagar la vitrocerámica unos minutos antes de finalizar la cocción.
  • ¡Ojo con el microondas! El microondas consume mucha más energía que un horno tradicional. Por este motivo, se debe utilizar sobre todo para cocciones rápidas o para recalentar platos.
  • Es preferible cocinar en una olla que en una cacerola, ya que permite una mejor distribución del calor.
  • Evita abrir la puerta del horno. Cada vez que se abre el horno pierde un 20% de su calor y aumenta así el tiempo de cocción.
  • Si puedes elegir es preferible optar por las placas de inducción, ya que permiten un ahorro energético del 30% respecto a las superficies vitrocerámicas, y del 50% frente a las placas de cocción convencionales porque los alimentos se calientan más rápidamente.

 Cuida tus electrodomésticos

  • El frigorífico y el congelador tienen tendencia a consumir aún más, si no se utilizan correctamente. Lo ideal es que la nevera esté configurada a una temperatura de entre 2,7 y 4 grados
  • También es importante descongelar regularmente el congelador porque un electrodoméstico congelado consume mucha más electricidad. Tan pronto como la escarcha alcanza los 3 mm de espesor su consumo aumentará en un 30%.
  • Por último, hay que tener en cuenta que para producir frío, estos aparatos incorporan circuitos que también expulsan mucho calor. Para facilitar su evacuación y permitir una ventilación eficiente es muy importante dejar suficiente espacio entre el aparato y la pared. Para ello es necesario asegurarse de que el aire circule bien a su alrededor dejando un espacio de al menos 10 cm por encima y por detrás, así evitarás un consumo excesivo significativo. Por último, recuerda desempolvar las salidas de aire cada seis meses.

 Haz un uso adecuado de la lavadora, la secadora y el lavavajillas

  • La secadora, en particular, consume de media el doble de energía que la lavadora, por lo que es recomendable secar la ropa manualmente cuando sea posible. Afortunadamente estos aparatos han sufrido mejoras en los últimos años. Sin embargo, es aconsejable, en la medida de lo posible, lavar con agua fría, ya que un ciclo a 30° consume tres veces menos energía que un lavado a 90°.
  • En cuanto a los lavavajillas, activar el modo "eco" permitirá que el aparato consuma menos agua, y ahorre un 25% de electricidad de media.

 Compra electrodomésticos y bombillas de bajo consumo

Si vas a comprar un electrodoméstico nuevo es muy importante que revises su etiqueta de eficiencia energética. Las etiquetas de eficiencia energética son adhesivos que indican el grado de consumo de los aparatos eléctricos, establecidos por una escala de la letra A a la G.

Sin embargo, en la clasificación vigente, estos aparatos están etiquetados con un baremo que dentro de la letra A varía entre A+, A++ y A+++, siendo esta última la que menos energía consume.

 Baño: reduce tu consumo de agua

  • Debes estar atento al goteo del grifo. Un grifo que gotea puede generar un gasto de 35.000 litros de agua al año.
  • Reduce la humedad de tu hogar ventilando el baño después de la ducha.
  • Evita los baños, ya que consumen tres veces más agua que una simple ducha.
  • Para la ducha, utiliza un cabezal que limite el flujo de agua.
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